Los entornos C2Care permiten recrear situaciones asociadas al deseo de consumir determinados alimentos e integrarlas progresivamente durante las sesiones. En un supermercado virtual, el paciente está expuesto a estímulos apetitivos de las estanterías. En un apartamento, encuentra estímulos alimentarios cotidianos.
El probador ofrece otra área de trabajo: el paciente percibe el desfase entre su silueta autopercibida y su silueta real, calculada en función del IMC, lo que permite abordar el trastorno de la imagen corporal.
Estas situaciones pueden repetirse e integrarse gradualmente en el protocolo del profesional para trabajar con el paciente los antojos de comida, así como los pensamientos y percepciones asociados al consumo y la imagen corporal.