Los ambientes C2Care permiten recrear las situaciones que originan las obsesiones y los rituales compulsivos, desde la sala del hospital hasta el sótano considerado insalubre.
En un entorno hospitalario, el paciente puede encontrarse ante una habitación, una sala de resonancia magnética o un consultorio dental, con la posibilidad de que se sumen eventos inesperados. En un sótano, el nivel de suciedad se ajusta en función de la ansiedad del paciente, mientras que el transporte público permite modular la asistencia.
El profesional sanitario aumenta la intensidad de la exposición a lo largo de las sesiones, para trabajar con el paciente los pensamientos catastróficos y automatismos compulsivos asociados a estas situaciones.